Por Roberto Cota Briceño
Inesperadamente, sin ningún aviso previo, Netflix ha cancelado una de sus grandes apuestas para el universo de The Terminator, según lo que ha confirmado su escritor y showrunner, Mattson Tomlin, conocido por su trabajo en The Batman.
Fue a través de su cuenta de X, en donde explicó que la decisión no estuvo relacionada con la recepción de la crítica, a la cual calificó de positiva, sino con el bajo número de visualizaciones en la plataforma: “Se canceló. La recepción de la crítica y el público fue fantástica, pero al final no la vio suficiente gente. Me hubiera encantado seguir con la Guerra del Futuro que tenía planeada en las temporadas 2 y 3, pero también estoy muy contento con lo contenida que se siente”.
Tomlin no culpa directamente a la compañía y aclaró que recibió total respaldo creativo durante el desarrollo del proyecto: “Netflix fue un gran apoyo para la serie y me dio una enorme libertad creativa para hacer lo que quería. Buenos socios. La serie era cara y consumía mucho tiempo. La única forma en que podían justificarlo era si el público la veía, y simplemente no lo hizo”.
La cancelación deja claro un panorama cada vez más común en la industria: las buenas reseñas ya no son suficientes. Hoy, la permanencia de una serie depende directamente del volumen de reproducciones y su capacidad de justificar presupuestos elevados.
Lo que es una realidad es que una vez más, el universo de Terminator queda con un historia inconclusa, que a lo largo de las décadas ha tratado de ser armada y contada una y otra vez, dejando una especie de multiverso, con cosas que son canon y muchas otras que no lo son, un multiverso que no tiene pies ni cabeza y al cual es imposible encontrarle un orden, una pena para una de las franquicias más queridas por los fans de la ciencia ficción en todo el mundo.

