Roberto Cota
En medio de una gran incertidumbre, llegamos a la temporada final de Vikings, finalmente veremos el destino final de Bjorn Ironside a quien vimos caer herido, aparentemente de muerte por mano de Ivar the boneless, en medio de la guerra entre los Rus y los nórdicos.
En esta temporada final de la aclamada serie que nos trajo, de manera muy libre, el esplendor de la cultura vikinga, sus usos, costumbres y formas de pensar; enfocados principalmente en uno de los más grandes personajes de aquellas tierras: Ragnar Lothbrok y sus hijos (Bjorn, Ubbe, Ivar y Hvitserk.)
La temporada comienza a tambor batiente, precisamente en el momento que nos quedamos en la anterior, con Bjorn herido efectivamente de muerte, pero aún con la fuerza necesaria para guiar una última vez a los vikingos en su guerra contra los Rus y evitar que éstos, liderados por el príncipe Oleg de Kiev y asesorado por Ivar y Hvitserk puedan tomar Kattegat. Bjorn sabía que iba a morir, pero también sabía que la última oportunidad de que su pueblo ganara esta guerra era verle a él liderando la última defensa, infundiendo el temor entre sus enemigos de que realmente era imposible matarlo. Finalmente los Rus son derrotados y regresan a Kiev, algo que termina costándole mucho al príncipe Oleg, pero definitivamente la muerte de Bjorn le cuesta mucho más al pueblo de Kattegat.
Al morir Bjorn, se desata un vacío de poder en Kattegat, vacío que quiere ser llenado por Harald FairHair, quien ya había sido elegido como rey de Noruega, pero sabemos que sus ansias de poder siempre han sigo grandes y es por eso que regresa a ocupar el lugar que en los últimos años había sido ocupado por Ragnar y su familia; Gunnhild, viuda de Bjorn, decide no aceptar la oferta de Harald y termina suicidándose, entrando al fondo del mar en medio de la boda de éste e Ingrid.
Poco tiempo después regresan Ivar y Hvitserk, después de haber ayudado a derrocar finalmente a Oleg, el pesar de Ivar es grande después de haber dejado en Kiev al príncipe Igor quien se convertirá en rey de aquel lugar y con quien Ivar había desarrollado un lazo afectivo tal vez mayor que el que tenía con sus propios hermanos; también Ivar ha dejado a Katya, la viuda de Oleg quien ha quedado embarazada del vikingo; de hecho en algún momento después de regresar a casa, Ivar le comenta a Hvitserk que no sabe dónde está su lugar.
Finalmente después de haber reconocido que no son hombres de paz y que necesitan estar en movimiento, Ivar manipula al rey Harald para volver a Wessex y recuperar las tierras que tenían en aquellos lugares cuando Ragnar invadió aquella isla.
Poco a poco se nos van dando pistas de que en realidad Ivar siente que va a morir pronto y quiere asegurar su lugar en el Valhalla. Muy en el fondo, Ivar sabe que no ha hecho bien a su pueblo, que por su causa han muerto Bjorn y Lagertha y a pesar de su obsesión de querer ser tan grande como Ragnar, él sabe que nadie podrá lograrlo y al morir en batalla, quiere entrar en el paraíso vikingo, esto queda mucho más claro cuando herido de muerte, Ivar le dice a Hvitserk: “Tengo miedo”, contrario a que muchos de los personajes importantes de la serie muertos en batalla, nunca mostraban miedo, sino seguridad de que serían recibidos por Odín y Thor en Valhalla.
La derrota de los vikingos en Wessex
obligó a Hvitserk a quedarse allá, ser bautizado con un nombre cristiano y a vivir entre los ingleses, Ivar es enterrado y el resto de su ejército vuelve a Kattegat donde ahora Ingrid reina sin que nadie se lo impida, pues también Harald ha muerto en batalla.